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Instrumentos musicales de capoeira
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María Teresa Ruiz

Biologa-Facilitadora e Biodanza

El corazón me dicta hablar en esta ocasión de Maria T, se me vuelve un caos no saber por dónde empezar a describirla. Desde la profesión tal vez como lo he hecho con todos los sinergias, es licenciada en biología con especializaciones varias, si, se ha desempeñado como docente en esta área, pero también como bióloga consultora y en la parte administrativa en el ámbito del manejo de recursos naturales, pero nos quedaríamos cortos al describirla solo desde esta perspectiva. Participó como asesora de las autoridades en reinserción a la vida civil de personas que habían estado en grupos al margen de la ley. Ha incursionado en política como concejal, fue una ávida observadora de aves, viajó a Argentina a morirse de frio contando pingüinos y ahora que está por titularse como psicóloga le añade otro epígrafe a su vida que nos expande más las posibilidades de describirla.

Vámonos entonces por la mujer madre de cuatro que sacó avante hijos y profesión siendo aún muy joven, es que estudiar y dar teta al mismo tiempo es otra condición digna de destacar y podría bien ser la tarjeta de presentación de muy pocas.

Qué tal la persona que venció temas de salud difíciles y habla de ellos con absoluta alegría describiendo complicadas cirugías como un paseo por el parque. Entrelazando términos médicos y especificaciones anatómicas con conexiones del alma y las emociones. ¿Secuelas? ninguna, se ve absolutamente regia aun cuando ya ostenta cuatro nietos en su curriculum y es absolutamente dichosa de ser llamada abuela, aunque bien podría pasar por tía de sus nietos.

Como amiga excepcional, Mary es de las incondicionales que te tiende su mano, su escucha y su sinceridad cuando lo necesites, esa sinceridad que te hace sentir cómoda pues sabes que no te va a disimular lo que no le agrada de tal forma que, aunque en tono amable los limites serán claros y eso te permite conocer que terreno pisas desde el principio.

Te enseña con el ejemplo a ser fuerte y glamurosa, que hoy te puedes poner las botas y el casco para trabajar con la petrolera, y mañana bailar descalza con pedicura impecable y adornos en el tobillo, vestida como diosa africana y al siguiente día muy entaconada disfrutar de un coctel frente al mar. A que está bien decir “no quiero esto en mi vida” sin sentirte mal de poner tu bienestar de primero y que no siempre tienes que ser la anfitriona complaciente y servil para que la reunión sea amena.

También reconoce con fino humor cuando el ego le gana y quiere forzar sus planes a las circunstancias y se autonombra iluminada de forma jocosa, para finalmente dejar fluir.

Entonces digamos que es la facilitadora de biodanza, camino que decidió emprender hace varios años cuando en su propia búsqueda de respuestas encontró esta ruta terapéutica para auto-conocerse, entender sus procesos y luego de esto formarse y así ayudar a los demás, así suavecito como dice ella que la biodanza nos muestra las cosas desde la caricia sin señalamientos, sin senderos dolorosos de confrontación y culpa, sin resistirse al placer y dándole su justo valor en nuestras vidas.

Redondeando concluyamos que Maria T es esta persona que convoca cada sábado al encuentro con la danza en su finca “Mi nido”, lugar en el que siempre te quieres quedar, tal vez porque refleja el carácter de su dueña y que en sabia estrategia del nombre se vuelve el nido de cada quien.

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